martes, 31 de marzo de 2026

Formas de la luz


Monocromo y Sepia se miran y son suficientes.

Sobre ellos resbala el color que cae en copos tornasolados.

Impermeables a otros, fieles a los pactos instintivos

amasan todas las formas de la luz

hasta convertirlas en una esfera cóncava y convexa

un Aleph con el que juegan en las noches 

que es capaz de explicar el todo y las partes de lo simple

demostrando que eso, en su para siempre, alcanza.

No hay  presente ni futuro que sea urgente o importante

fuera de los tonos que fabrican a partir de la nada entre las patas,

entre la carne y pelo y la tarde que se apoya en sus hamacas

y el silencio que forma esperas en los atrapasueños

que al fin hablan, y hablan de ellos, que así de indiferentes

frente a otro mundo que no sea el suyo propio

nos han hecho reformular  la física con su mantra involuntario

que descoloca las definición de algunas sinestesias

y describe al color como una abstracción que solo ocurre

cuando otros ojos y una intención cercana

deciden construir un refugio seguro y nutuo

muy adentro, bien adentro del que nosotros habitamos.