viernes, 5 de junio de 2026

Siete inviernos

 

"Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate" 
(Dante Alighieri)

Bienvenido al subterráneo de la carne,
al error del plan, al cuerno dentro del ojo
a la vida que no era lo que pensábamos
a la oscura estrella dentro de tu estado de ánimo.
Todos llegamos acá porque no leímos los carteles
llenos de luces rojas al costado del camino
pero ellos no están hechos para verlos 
dentro del auto que flota en movimiento.
Ahora, en la enorme nada
que se mete como un virus en los pulmones
las sábanas dejan de velar 
las luces de las luciérnagas del fondo 
que al final eran opacas.
Bienvenido, entonces,
al surmenage del mundo, el del fondo del frasco.
Acá todo se mueve con lentitud qurúrgica 
y cada palabra tiene el don del rayo que te parte.
Bienvenido, aún así. No hay festejos.
Acá somos muchos los que esperamos un rescate
cuya burocracia está ocurriendo 
dentro del trámite de un cuerpo 
que ha perdido todo menos la memoria. 
Te asignamos aquel rincón,
el del costado derecho. 
Le da algo de sol por las mañanas 
y no humedecen el piso las goteras.
Ojalá encuentres pronto tus salidas, 
pero es bueno que sepas, mientras tanto,
que entre todos abrigamos 
un lugar a salvo en medio de los terrores
y que cada uno de los días, cerca de las ocho 
nos reunimos en el centro de este pozo 
para abrazar el combustible incombustible
que corrompe el fuego de nuestras hogueras,
ya que queman menos si las alimentamos
con el rumiar de los cristales rotos
que cada uno involuntariamente 
trajo clavados como dientes en la espalda. 

martes, 31 de marzo de 2026

Formas de la luz


Monocromo y Sepia se miran y son suficientes.

Sobre ellos resbala el color que cae en copos tornasolados.

Impermeables a otros, fieles a los pactos instintivos

amasan todas las formas de la luz

hasta convertirlas en una esfera cóncava y convexa

un Aleph con el que juegan en las noches 

que es capaz de explicar el todo y las partes de lo simple

demostrando que eso, en su para siempre, alcanza.

No hay  presente ni futuro que sea urgente o importante

fuera de los tonos que fabrican a partir de la nada entre las patas,

entre la carne y pelo y la tarde que se apoya en sus hamacas

y el silencio que forma esperas en los atrapasueños

que al fin hablan, y hablan de ellos, que así de indiferentes

frente a otro mundo que no sea el suyo propio

nos han hecho reformular  la física con su mantra involuntario

que descoloca las definición de algunas sinestesias

y describe al color como una abstracción que solo ocurre

cuando otros ojos y una intención cercana

deciden construir un refugio seguro y nutuo

muy adentro, bien adentro del que nosotros habitamos.