La caja abierta y cerrada de Schrodingër. Y lo que pasa por la neurona del gato mientras tanto.
De mí, eso dice.
No sabe que mi madre recuerda,
todavía
que me gustaba jugar
a envolver piedras
que guardaba después
en carteras viejas
y no las liberaba nunca.
Ahi viven, desde entonces,
pesando.
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