En invierno me gusta llevar
debajo del pullover correcto,
algo roto, rasgado, usado hasta cansarse
oculto a los ojos de quienes no imaginan,
de quienes no se interesan en el desafío
de captar a través
de las pequeñas espigas
del punto inglés,
esa parte sincera que soy, que anuncia
que más adentro, todavía, más adentro
hay algo con costuras abiertas,
que sólo querré mostrar a quien me ayude
a no necesitar los abrigos.
La caja abierta y cerrada de Schrodingër. Y lo que pasa por la neurona del gato mientras tanto.
jueves, 29 de noviembre de 2018
Mudanza
No hay muebles
en esta casa
tan grande. Lleno todo de bolsas
que ceden al contacto y no sirven,
no saben simular
la dureza necesaria
que soporte el culo que cae rendido
o el plato con apenas fideos
o el ritual de apoyar los codos
para sostener la cara
que piensa, otra vez, piensa
sin necesidad de muebles
de casa,
de permiso.
en esta casa
tan grande. Lleno todo de bolsas
que ceden al contacto y no sirven,
no saben simular
la dureza necesaria
que soporte el culo que cae rendido
o el plato con apenas fideos
o el ritual de apoyar los codos
para sostener la cara
que piensa, otra vez, piensa
sin necesidad de muebles
de casa,
de permiso.
Cassettes
No quiero vivir el arrepentimiento
la vida al contrario,
el vaso que vuelve a llenarse
después de la caída.
Las cosas se revuelcan hacia adelante
por campos de fruta, por barro y por piedras,
pero no tienen sentido a la inversa.
La vida le responde al futuro.
Al revés sería como esos cassettes
que puestos hacia atrás, asustan
porque el pasado
es el idioma de las quimeras.
la vida al contrario,
el vaso que vuelve a llenarse
después de la caída.
Las cosas se revuelcan hacia adelante
por campos de fruta, por barro y por piedras,
pero no tienen sentido a la inversa.
La vida le responde al futuro.
Al revés sería como esos cassettes
que puestos hacia atrás, asustan
porque el pasado
es el idioma de las quimeras.
Catch 22 (2)
En fila, y tomando distancia
un raviol
atrapado en su caja
planifica la libertad
y por ella nada
en el agua hirviendo,
hasta estamparse contra el colador
y pegotearse, blando
en la salsa
del plato.
El raviol
no sobrevive
a su orden
ni a su caos.
Algo decisivo en el medio
debe tener la razón.
un raviol
atrapado en su caja
planifica la libertad
y por ella nada
en el agua hirviendo,
hasta estamparse contra el colador
y pegotearse, blando
en la salsa
del plato.
El raviol
no sobrevive
a su orden
ni a su caos.
Algo decisivo en el medio
debe tener la razón.
Ejercicio
Cumplo con la vida
como si fuera un ejercicio de matemáticas
que alguien me hizo resolver
en una hoja,
cuadriculada hasta el hartazgo
aunque no sé a quién debo entregárselo
cuando deje de borrar
y entregue el papel en blanco
con la fecha, solamente,
y un nombre.
como si fuera un ejercicio de matemáticas
que alguien me hizo resolver
en una hoja,
cuadriculada hasta el hartazgo
aunque no sé a quién debo entregárselo
cuando deje de borrar
y entregue el papel en blanco
con la fecha, solamente,
y un nombre.
Óxido
Te salen agujeros nuevos en las mañanas.
El rastro se pierde en cada desayuno.
Se abren las ausencias dentro de las ausencias
como una matrioshka al revés, diluida,
más que diluida, si te enfocás en el centro.
Te agarrás a la mesa para no desaparecer
en el próximo ciclo. Te sentís a salvo.
Las cosas (te decís) no se desangran
pero no recordás que tienen un alma
que puede ser olvidada. El óxido
es el cáncer de los objetos
que rompe los rincones, deshaciéndolos.
El rastro se pierde en cada desayuno.
Se abren las ausencias dentro de las ausencias
como una matrioshka al revés, diluida,
más que diluida, si te enfocás en el centro.
Te agarrás a la mesa para no desaparecer
en el próximo ciclo. Te sentís a salvo.
Las cosas (te decís) no se desangran
pero no recordás que tienen un alma
que puede ser olvidada. El óxido
es el cáncer de los objetos
que rompe los rincones, deshaciéndolos.
Construcciones
No hace falta que hable de amor o de puentes
para que yo los vea. Hace falta
que diga madera, que no diga nada más que madera
y puedo poner la imaginación los clavos
y ver los puentes fuertes uniendo oídos y ojos
y el resto de las ciudades intermedias. No hace falta
que hable de las puertas y las ventanas siempre cerradas
o de los festejos quietos, congelados en las fotos,
para que yo sepa de la soledad. Con decir diciembre
sé que está triste. No hace falta que diga.
No hace falta que esté.
No hace falta que nombre. Cuando no dice nada,
todas las palabras son mundos en espera
que se detienen en el borde de su labio.
para que yo los vea. Hace falta
que diga madera, que no diga nada más que madera
y puedo poner la imaginación los clavos
y ver los puentes fuertes uniendo oídos y ojos
y el resto de las ciudades intermedias. No hace falta
que hable de las puertas y las ventanas siempre cerradas
o de los festejos quietos, congelados en las fotos,
para que yo sepa de la soledad. Con decir diciembre
sé que está triste. No hace falta que diga.
No hace falta que esté.
No hace falta que nombre. Cuando no dice nada,
todas las palabras son mundos en espera
que se detienen en el borde de su labio.
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